sábado, 6 de junio de 2009

No me pregunten por qué escribí esto cuando lo escribí

¿Pensaste alguna vez,
que sería tan difícil,
difícil pronunciar
semejante sentimiento?

Yo lo quería, lo quería,
no podía esperar más.
Pero es el día de hoy que espero
que debo, esperar...

¡Oh dios, oh dios!
Gracias por el suelo que estoy pisando,
y la canción que estoy cantando
por la calle al caminar.

Sí, ya sé, me perdí,
y también sé que es la primera vez;
pero vos sabés que es por aquel loco
que a mí me enloqueció.

Me fui, me fui,
ya no pude esperar más.
Amé y lo dije
y no enseñé a responder.

♥


























Todos querían estar con Molly Jones, pero ninguno se animaba a gritar que la amaba.


Grita, llora que la amas; porque ella ya se ha tomado el tren que la llevará lejos...

que te alejará de ella para siempre.

Ella vale más de lo que ella misma cree,

y nunca reconoce a las buenas companías...

No la decepciones...

no cortés su dulce ilusión.

Ámala, y cuidala como ningún otro;

siéntela, y no la dejés llorar...

una lágrima de ella puede cambiar toda nuestra historia...






"Yo te avisé que al mundo lo veo con otros ojos. ¡No me eches la culpa!"

Equilibrio (segunda parte)

A Molly le preguntaban siempre cuál era su mayor decepción, y ella respondía con cierta soberbia: "Hombres". Pero no era que el sexo opuesto en general la decepcionaba, sino varios de los hombres que pasaron por su vida... ¡Cuántos errores has cometido en tu vida, querida! Desde el egoísmo puro, hasta el elegir mal.
Hoy le pegaron, no literalmente, pero se podría decir. Por un lado se lo merecía (aunque ella tenía bien en claro sus defectos). Realmente ahora sí empezaba una nueva vida... Sin embargo, no puede dejar de pensar que en su vida pasada, alguien le guarda rencor. En su vida nunca hay un bueno o un malo; nunca hay un ganador y un perdedor; nunca hay una víctima y un victimario; simplemente hay dolor...
Dolor que se acumula con historias pasadas (podrían ser su sobrepeso en la infancia, la no aceptación de sus compañeros, las torturas psicológicas de su padre, algún que otro problema económico, peleas, competencias, baja autoestima, autoexigencia exagerada). Nadie dice que ella no haya superado esas cosas, sólo digo que cuando se siente un dolor muy fuerte, de esos de lágrimas por litro, todo resurge para hacer sentir a uno que su vida es un desastre...
Pero el peor día de nuestras vidas, sólo dura veinticuatro largas horas. Al día siguiente el sol sale de vuelta, ya se puede ver que se acerca algo mejor, y el mundo se ve color de rosa.
¡No envidies, Molly! Que algún día te va a tocar la misma buena suerte que a los demás, y no querrás que te envidien... Progresá, crecé... yo voy a estar para que no sientas culpa. Porque es siempre lo mismo: Molly extraña, Molly se siente culpable, Molly se arrepiente, Molly entiende, Molly perdona, Molly pide perdón, Molly lo ve todo triste, Molly piensa en los demás, Molly es impulsiva, Molly ama, Molly odia. Yo recuerdo, pienso en el mañana, controlo los impulsos, pienso antes de hablar, digo lo que pienso, no lo que siento, puedo ser hiriente, pero siempre pensando en mi bien. Así mantenemos el equilibrio. No nos culpen, seguro que nada lo hacemos por maldad.

La culpa, o Equilibrio (primera parte)























Siempre una persona guarda tan buenos recuerdos y está tan agradecida por tantas cosas, que en ciertos momentos hace que se vuelva difícil olvidar. Obviamente, al momento de perdonar, Molly no es indiferente. Perdona, porque guardar rencor le hace más mal a uno mismo que a los demás. Pero Molly no sólo perdona, sino que además, se echa la culpa a sí misma por todo lo sucedido. Lo que no sabe es que en todas las situaciones de la vida, la culpa es compartida.Yo tampoco lo sé, yo le echo la culpa a los demás directamente y sin pensarlo, lo cual esta también mal.
Coincidimos en que cuando empiezan a aparecer cosas negativas en ciertas situaciones, nos cegamos a lo positivo totalmente. Pero un día, eso se va. Molly es ahí cuando empieza a sentir culpa; mi objetivo entonces es equilibrarla. Ambas ahora extrañamos mucho ciertas cosas, recordamos con alegría momentos que nos gustaría volver a vivir. Siempre una persona guarda tan buenos recuerdos y está tan agradecida por tantas cosas, y eso no se olvida jamás.

sábado, 23 de mayo de 2009

sábado, 16 de mayo de 2009

La paloma herida




















Volvía de la facultad. Hacía mucho calor, aunque ya estábamos en abril. Mi mochila pesaba, y deseaba con toda mi alma estar del otro lado de la puerta de mi casa. Bajé del hacinado tren línea Mitre, y en
piloto automático comencé a caminar casi al trote, con la mente en blanco del agotamiento.
En el camino, ya a unas dos cuadras de mi hogar, estaba en la mitad de la acera una señora en silla de ruedas, quieta ahí. Me asombró que no tuviera miedo que la pisara algún automóvil, que a toda hora pasaban a gran velocidad, al ser la calle principal de mi barrio.
De pronto, utilizando sus débiles piernas flacuchentas, hizo mover su vieja silla hasta el cordón de la vereda; allí se detuvo y dejó algo en el suelo... algo que, desde lejos, yo no podía distinguir bien qué era. "Debe querer subir a la vereda y no puede", pensé inmediatamente. "Lo mejor sería ayudarla, aunque yo mucha fuerza no tenga".
A paso dudoso me acerqué, y le pregunté si necesitaba ayuda. Cuando pude concentrar mi mirada en eso que la desconocida había dejado en el suelo, me sorprendí. Era una paloma herida, que sangraba por el costado. "La ha pisado un auto", me dijo la mujer; su voz era áspera. "Está temblando del susto. Tiene el ala lastimada; no va a poder volar si no la curo. Hay que frenar la hemorragia".
En ese momento no se me ocurría nada para decir. "Pobrecita... ¡Qué conductores salvajes! ¿Quiere que la lleve a una veterinaria? Hay una acá a la vuelta", dije torpemente. "No, los veterinarios no van a querer hacer nada por ella". Sacó una pequeña bolsa de plástico de su cartera, tomó a la débil paloma del suelo, y la envolvió fuerte con la bolsa. "Lo mejor sería papel de diario, o un pañuelo. Espero que con esto aguante hasta que llegue a mi casa."
"¿Quiere que vaya a buscar papel de diario en algún lugar, o alguna caja para poder llevar la paloma?", dije. "No, gracias, así estoy bien", respondió ella. La verdad es que ver a la pequeña criatura así me daba mucha tristeza, y temía por su vida.
"Adiós", dijo la mujer, quien lentamente, con ayuda de sus manos y con la paloma sobre sus piernas, dio media vuelta y emprendió viaje en su silla. "Chau, mucha suerte", dije.
Y fui una tonta de esas que no hay, porque me quedé quieta mirando cómo desaparecía de mi vista, y una vez que no la vi más, me di cuenta que la podría haber ayudado a llegar hasta su hogar.
Ya no tenía ganas de llegar a mi casa; es más, no me importaba si llegaba. Como tonta que soy –de esas que no hay – me puse a llorar mientras caminaba, intentando que el mundo a mi alrededor no me viera. Y me decía a mí misma "No pude ayudar a la paloma. No pude ayudar a la señora en silla de ruedas. No pude hacer nada por el bien de ellas... ¡Qué egoísta que fui!".
Es así. Tenía tantas cosas para hacer al alcance de mi mano, tanta fuerza, tanta salud física que podría haber ayudado, como mínimo, a lograr que la mujer llegue hasta donde quería llegar, o a salvar al ser viviente que ella quería salvar... Y no hice nada.
Hasta que, esa noche, tuve la solución en mi cabeza, y ustedes la están leyendo. Así estoy ayudando: agradezcamos que nacimos sanos, de cuerpo, mente y espíritu. Ayudemos a las criaturas más débiles.
¡Qué paradoja! Esperamos que alguien débil salve a algo débil... Nosotros, los fuertes, salvémoslos y no dejemos que eso pase jamás...

viernes, 15 de mayo de 2009

BLA BLA BLA





















Una a veces cae, y cae duro;
A veces se da cuenta
que el tiempo pasó rápido,
por fuera se puso vieja
y por dentro es la misma niña de 5.

Una a veces cae, y cae aun más duro,
y se da cuenta que tenía lo mejor
de su vida en sus manos,
y lo dejó volar.
Así, volar...

Una a veces cae, y cae de cabeza,
y se da cuenta que se quedó sentada
cuando podía correr
y hacer lo que quisiera
con el mundo a sus pies.

Una a veces no cae
pero busca caerse.
¿Para llamar la atención, tal vez?
Si es hemoso estar parada
y con el mundo a tus pies.

Una a veces cae muy duro,
cuando más lo necesitaba.
Amigos, su arte quizás
la hizo pensar más de la cuenta,
y cayó mal.

Una a veces cae del cielo
de una eternidad en el amor.
El mundo continúa...
¿Sin el amor?
Imposible, sin duda.

Una a veces cae,
y le cae la ficha que perdió el tiempo
con tonterías y preocupaciones...
No llores más, niña de 5,
el mundo está a tus pies.