viernes, 22 de mayo de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
Calles ~
Y cuántas calles de Buenos Aires nunca recorreré.
Porque quizás he caminado cientas o doscientas. Las he vivido muchas con la sangre y con la piel, dejándolo todo, mientras otras sólo fueron parte del camino a las anteriores. Fotografías mentales; esas calles me dieron los mejores regalos que se pueden dar. Las calles me enseñaron más que un maestro.
Dejo mis pasos por las calles porteñas, y escucho que agradecen mi pasar. Porque el paso de cada ser vivo les da vida. ¿Pero a cuántas calles nunca les daré vida?
Sé que están aquellas que me pertenecen, que son mías. Pero más poderosas son aquellas a las que yo les pertenezco. ¿A cuántas calles de Buenos Aires nunca perteneceré?
Porque nuestro Buenos Aires querido las tiene para todos los gustos: antiguas, modernas, ricas, pobres, coloridas, europeas, con árboles, con Sol, con Luna, con vista al Río de la Plata, con vista al Riachuelo, con vista a los lagos de Palermo, con tiendas caras o baratas, con casas, con edificios, con oficinas, con hospitales con excelentes profesionales, con escuelas y alumnos de secundaria gritando por las calles, con universidades y universitarios, con cines, museos y teatros, con luces, con restaurantes y cafés, con casinos, con boliches y pubs, con excelente atención, con acceso al transporte público, con colectiveros malhumorados, con pasajeros insoportables, con paz y alejadas de todo, limpias, sucias, con baches, con chicos jugando a la pelota, con mujeres muy arregladas, con ejecutivos hablando por celular, con piquetes, con vista a alguna cancha de fútbol, con vista al Obelisco, con músicos o artistas callejeros, con vagabundos, con borrachos, con propuestas de casamiento, con despedidas de soltero, con graduados llenos de engrudo en el pelo, con niños con guardapolvo, con abuelitas barriendo la vereda en batón, con las chusmas del barrio, con diarieros que siempre saben dónde para cada colectivo, con extranjeros, con ladrones, con policías, con tráfico, con malos conductores, con taxistas dispuestos a hablar de cualquier cosa, con el 60, con hombres con la camiseta de su equipo de fútbol, con el bar de la esquina y hombres discutiendo sobre fútbol o política, con iglesias de todas las religiones posibles, con supermercados e inflación, con mujeres quejándose de la humedad por su cabello, con ancianos quejándose de la humedad por los huesos, con personas quejándose de la humedad y de todo lo que puedan quejarse, con prostitutas, con peluquerías, con la farmacia de confianza, con hombres lavando el auto, con lluvia, con olor a pasto recién cortado, con olor a algo repugnante que no sabría describir, con plazas, con parques, con juegos y madres con miedo a que sus hijos se rompan la cabeza cayéndose del tobogán, con mujeres tomando Sol, con perros, con gatos, con palomas, con bicicletas, patines y barriletes, con puestitos de chopipán, con el pochoclero, con las parrillitas o pizzerías baratas, con los bodegones, con heladerías de más de 50 gustos de helado, con fuentes, con monumentos, con gente que habla gritando, con reencuentros, con besos con gusto a dulce de leche, con llantos con sabor a Tango, con sonrisas...
Y pareciera que conozco todas las calles de Buenos Aires... ¿Pero cuántas calles porteñas nunca recorreré? Seguramente más de las que recorrí, pero aquellas que recorrí quedarán guardadas en mi memoria como fotografías. ~
viernes, 14 de noviembre de 2014
Un re "coñazo" ♥
Iba tachando los días. Y ya la meta significaba felicidad porque ya se había liberado de lo que la oprimía. La angustia, el dolor, el miedo y el proceso de separación habían concluido y sólo restaba esperar, y seguir tachando los días.
...
Llegó el momento de aventurarse a lo desconocido. "Quien no arriesgar no gana". Embarcarse al Viejo Mundo implicaba la búsqueda de un tesoro (o de varios) que ni ella comprendía.
Saludar, despedirse y llorar, tanto de tristeza como de alegría.
Esa enseñanza, esas anécdotas y esos amigos. ¿Qué tesoros más bellos pueden existir, souvenires de un viaje? La soledad lleva a encontrarse con uno mismo para crecer y conocer a las personas indicadas.
Y ahí estaba él. Aquello que las cartitas del Tarot prometían cual contrato. Fue inocencia y fue destino. Hablar en el momento y lugar indicados. ¿Por qué? Porque Dios lo quiso así. ¿Para qué? Para salvarla. ¿Cómo? Como compañero en un tramo de viaje.
Y a veces quienes más nos quieren no son precisamente las personas más cercanas a uno. A veces uno busca el amor y la aprobación de gente que sólo nos regala indiferencia. Basta con abrir los ojos (o cerrarlos y simplemente oír qué nos quiere decir el viento, tal vez) y observar quiénes estuvieron, quiénes están y decidieron permanecer con nosotros, apoyándonos, ayudándonos, y quiénes sólo nos usan como fichas de su propio tablero.
Y ahí estaba él. ¿Por qué? Porque él lo quiso. ¿Para qué? Para salvarla. ¿Cómo? Como un amigo a la distancia.
"Y si es él? ¿Y si lo intento? ¿Y si me lo permito? ¿Y si aún no estoy lista para qué alguien me quiera de verdad?"
Quién no arriesga... y ella apostó todo a una corazonada. Su vida que ella amaba tener ordenada y planificada se estaba desmoronando de a poco, y la decisión impulsiva venía a levantar La Torre del Tarot. Volvió a tener entusiasmo en su vocación, en su arte, en sus quehaceres diarios, en su trabajo e intelecto. Sólo restaba tachar nuevos días.
Otra despedida (ahora más fría que la anterior, aunque más cálida en amor). Y los problemas y nervios quedaron en Sudamérica.
"No sos perfecta, pero hoy intenta serlo lo más posible" se decía a ella misma en el tren hacia su destino final. Paisaje, música, sueños.. "Cuántos sueños cumplidos que acumulás, querida!!" Se decía a ella misma: su autoconfianza resurgía de las cenizas. ¿Iremos al encuentro de otro sueño más?
El tren frenó y llegó la hora de bajar e ir al encuentro. Y ahí estaba él... La alineación de los planetas, la paz mundial, la tierra prometida...
Y porque uno nace ya con su amor eterno destinado, y es increíble que Dios y el destino los eligieran a ellos como compañeros mutuos de camino eterno, habiendo nacido en latitudes tan distantes.
El hogar de uno está donde están las personas que nos aman, y ella se sentía dueña de dos continentes. No hay distancia ni océano que quiebre lo que ellos sienten. El mundo entero es para ellos.
"Donde estés vos, yo voy a estar. Te seguiré sin que te des cuenta, como la sombra. Porque la luz será más bella, pero la sombra es más fiel. Esperame y no te olvidés de mi amor".
...
Llegó el momento de aventurarse a lo desconocido. "Quien no arriesgar no gana". Embarcarse al Viejo Mundo implicaba la búsqueda de un tesoro (o de varios) que ni ella comprendía.
Saludar, despedirse y llorar, tanto de tristeza como de alegría.
Esa enseñanza, esas anécdotas y esos amigos. ¿Qué tesoros más bellos pueden existir, souvenires de un viaje? La soledad lleva a encontrarse con uno mismo para crecer y conocer a las personas indicadas.
Y ahí estaba él. Aquello que las cartitas del Tarot prometían cual contrato. Fue inocencia y fue destino. Hablar en el momento y lugar indicados. ¿Por qué? Porque Dios lo quiso así. ¿Para qué? Para salvarla. ¿Cómo? Como compañero en un tramo de viaje.
Y a veces quienes más nos quieren no son precisamente las personas más cercanas a uno. A veces uno busca el amor y la aprobación de gente que sólo nos regala indiferencia. Basta con abrir los ojos (o cerrarlos y simplemente oír qué nos quiere decir el viento, tal vez) y observar quiénes estuvieron, quiénes están y decidieron permanecer con nosotros, apoyándonos, ayudándonos, y quiénes sólo nos usan como fichas de su propio tablero.
Y ahí estaba él. ¿Por qué? Porque él lo quiso. ¿Para qué? Para salvarla. ¿Cómo? Como un amigo a la distancia.
"Y si es él? ¿Y si lo intento? ¿Y si me lo permito? ¿Y si aún no estoy lista para qué alguien me quiera de verdad?"
Quién no arriesga... y ella apostó todo a una corazonada. Su vida que ella amaba tener ordenada y planificada se estaba desmoronando de a poco, y la decisión impulsiva venía a levantar La Torre del Tarot. Volvió a tener entusiasmo en su vocación, en su arte, en sus quehaceres diarios, en su trabajo e intelecto. Sólo restaba tachar nuevos días.
Otra despedida (ahora más fría que la anterior, aunque más cálida en amor). Y los problemas y nervios quedaron en Sudamérica.
"No sos perfecta, pero hoy intenta serlo lo más posible" se decía a ella misma en el tren hacia su destino final. Paisaje, música, sueños.. "Cuántos sueños cumplidos que acumulás, querida!!" Se decía a ella misma: su autoconfianza resurgía de las cenizas. ¿Iremos al encuentro de otro sueño más?
El tren frenó y llegó la hora de bajar e ir al encuentro. Y ahí estaba él... La alineación de los planetas, la paz mundial, la tierra prometida...
Y porque uno nace ya con su amor eterno destinado, y es increíble que Dios y el destino los eligieran a ellos como compañeros mutuos de camino eterno, habiendo nacido en latitudes tan distantes.
El hogar de uno está donde están las personas que nos aman, y ella se sentía dueña de dos continentes. No hay distancia ni océano que quiebre lo que ellos sienten. El mundo entero es para ellos.
"Donde estés vos, yo voy a estar. Te seguiré sin que te des cuenta, como la sombra. Porque la luz será más bella, pero la sombra es más fiel. Esperame y no te olvidés de mi amor".
domingo, 8 de junio de 2014
:)
Y ya se sentía lista para volver a amar. Y ya no le molestaba gustarle a alguien. Y tenía ganas de besar. Y pudo abrir su corazón. Y ya no le importaba el pasado. Y volvió a sentirse bella. Y ya no tenía miedo de sonreír. Y el corazón volvió a latir. Y los planetas se alinearon. Y se sintió libre para escribir. Y pudo irradiar luz. ~
"Se escapó de una cárcel de amor, de un delirio de alcohol, de mil noches en vela...
Se dejó el corazón en Madrid, quien supiera reír..."
"Se escapó de una cárcel de amor, de un delirio de alcohol, de mil noches en vela...
Se dejó el corazón en Madrid, quien supiera reír..."
miércoles, 7 de mayo de 2014
Dieciséis de Enero
Jugar a ser Maestra ~
Desde que tengo memoria hasta los 10 años quise ser doctora.
Desde los 10 hasta los 12 quise ser dibujante, guionista y directora de cine.
Desde los 12 hasta los 14 quise ser psicóloga y escritora.
Desde los 14 hasta los 16 quise ser profesora de música y actriz.
Desde los 16 hasta los 17 quise ser profesora de filosofía.
A los 17 elegí ser profesora de matemática...
Pero cuido a mis alumnos cuando se sienten mal, hago obras de arte en mis guías y en el pizarrón, planifico y dirijo mis clases, escucho a mis alumnos cuando tienen problemas personales o dificultades, escribo lo que vivo en mi profesión y en mi vida cotidiana, les toco canciones a mis alumnos con la guitarra, junto a ellos soy la protagonista de mis clases, les hablo y les hago investigar sobre pensadores y filósofos de toda la historia, y por último enseño matemática. ~
Desde los 10 hasta los 12 quise ser dibujante, guionista y directora de cine.
Desde los 12 hasta los 14 quise ser psicóloga y escritora.
Desde los 14 hasta los 16 quise ser profesora de música y actriz.
Desde los 16 hasta los 17 quise ser profesora de filosofía.
A los 17 elegí ser profesora de matemática...
Pero cuido a mis alumnos cuando se sienten mal, hago obras de arte en mis guías y en el pizarrón, planifico y dirijo mis clases, escucho a mis alumnos cuando tienen problemas personales o dificultades, escribo lo que vivo en mi profesión y en mi vida cotidiana, les toco canciones a mis alumnos con la guitarra, junto a ellos soy la protagonista de mis clases, les hablo y les hago investigar sobre pensadores y filósofos de toda la historia, y por último enseño matemática. ~
martes, 11 de marzo de 2014
♦♣♠♥
Soy una máquina de cumplir sueños. Nadie me detiene, nadie me puede parar. Soy aquella que piensa y crea. Mi única enemiga puedo ser yo. Mientras esté en paz conmigo misma, soy esa máquina, que todo lo diseña y lo modela, que atropella al mundo, que rompe reglas y sale impune para llegar a donde nadie llegó... Soy la que puede tocar el cielo con las manos y las nubes con los pies ~
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